Anteojos para niños: más que un juguete

Los anteojos de sol son un elemento necesario para proteger a los niños, y durante el verano aumenta la demanda de imitaciones, y con ella, los riesgos para los ojos.

Durante el verano los niños pasan más tiempo al aire libre, por lo que están más tiempo expuestos a los dañinos rayos UV del sol. Por ese motivo, los padres compran anteojos de sol para protegerlos, y algunos los adquieren en la calle, playas, kioscos o jugueterías pensando que cualquier anteojo es lo mismo. Pero no es así.

El problema principal se encuentra en el cristal, ya que estas gafas no tienen ningún tipo de control de calidad, y se hacen de plástico. Un anteojo de sol adquirido en una óptica tiene con seguridad un cristal con un filtro que selecciona la intensidad de los rayos, en cambio los comercializados en otros ámbitos existe la posibilidad de que tengan como base un plástico que NO filtra los rayos, y que al oscurecer el ojo, dilata la pupila y hace que llegue más luz a la retina, exponiéndolo en mayor medida a consecuencias dañinas de la radiación solar.

Los ojos de los chicos permiten pasar mucha más luz que los ojos de los adultos, por lo que los rayos UV son más dañinos para ellos a causa de la falta de defensa contra los rayos de onda corta del sol. El peligro aumenta al estar mucho tiempo expuesto a los rayos del sol, como ocurre en el verano.

La calidad es fundamental: los anteojos de juguetes no tienen garantizada la protección necesaria. Si tienen burbujas de aire o vetas, o los lentes son de color amarillo, azul o rojo (distorsionando la percepción de los colores), son juguetes y deben ser desechados. Aun siendo negros no sabemos con certeza cómo están hechos y sus estándares de calidad son una incógnita a la cual no queremos exponer a nuestros hijos.

De a poco se va tomando conciencia, pero los más reticentes son los adolescentes, que lo ven más como una cuestión de moda, ya que estos anteojos imitan los modelos de grandes marcas o los clásicos.

Cada vez más marcas reconocidas apuestan al mercado de anteojos para niños, ofreciendo modelos divertidos, con alusiones a sus dibujitos preferidos, estuches alusivos o muñequitos, como Garfield, Tom y Jerry, y muchos más. Al ser un complemento de menor duración que en un adulto, los precios son muy accesibles, por lo que no hay excusa para comprar gafas de baja o dudosa calidad.

Por todo esto recomendamos encarecidamente el uso de anteojos de sol para niños comprados en ópticas, lo que asegura que los controles están hechos. Podes ver anteojos para niños ingresando a nuestro sitio web.

Fuente: www.diarioelargentino.com.ar